lunes, 28 de marzo de 2011
viernes, 25 de marzo de 2011
Adornos
miércoles, 23 de marzo de 2011
Mi nombre es Nicole y mi apellido es una encrucijada resuelta entre sílabas con toque materno multiplicado por dos. Nací en tierra pampina “María Elena”, seca y erguida a través de las décadas salitreras y del viento casi fúnebre entre oasis y desierto un día de agosto que me corona como quien dice cósmicamente “la reina de la selva terrestre”.
Mi familia está compuesta por cinco pilares: mis abuelos, ambos raíces de todo lo que puede resultar de mi existencia, mi madre poderosa, luchadora y modelo de mujer contemporánea de armas tomar, mi hermana haz de conciencia y yo, que procuro no ser autorreferente, a pesar de jugar a realizar una autobiografía.
Residí en estos terrenos hasta el noveno año de mi vida hasta llegar a la connotada “Perla del Norte”, lugar donde como espejo roto en un extremo destruyó la burbuja para mostrarme la realidad tal como es: corrompida, indivualista, competitiva, diversa, el mar y sus nobles especies y mucho más, entre otras cosas la libertad de desenvolverse en el meollo de las problemáticas sociales y de responsabilizarme por ellas.
En asuntos sociales propiamente tal he tenido suerte siempre al poder hallar directrices de vida tan potentes como el contenido de mis doctrinas (que no están establecidas en cánones delimitados, sino en torno al universo y sus propias leyes). Amigos tengo tanto como brazo derecho e izquierdo, dotados todos de un carácter avasallador, no así arribista, como considero que ha de ser la gente que si sabe aprovechar la vida. Compañeros de vida que encausan mi camino a partir de los tiernos años de estudios básicos y nuevos aportes que también se han ido incorporando a medida que trasciende la vida en aulas universitarias.
Si he de referirme a mis sueños y proyecciones puedo decir que mientras tenga vida, accederé a posicionarme en diferentes roles como así quisiera: titularme de periodista, aprender lenguas, viajar a realizar investigación antropológica y sociológica respecto a etnias y por qué no establecerme en San Pedro de Atacama, hasta hallar otro quiebre que me impulse nuevamente, quizás a realizar clases de Lenguaje y dedicarme a la animación (así como en tiempos de mi tierna juventud). En fin, cobrar antes de realizar el trabajo, nunca ha sido mi estilo de vida, sé que así como todo es posible también todo es efímero y únicamente moldeable por las situaciones. Sólo he de entregar lo mejor de mí.
domingo, 20 de marzo de 2011
Al transcribir la fecha en el papel (19/02/2011) en el papel puedo llegar a dilucidar el porqué de estos matices híbridos entre etapas y otras… más bien digo como contemplando el aprendizaje que dejan en el alma días infinitos de sollozos, de líos, de faldas y de faltas (por qué no decirlo) si las ausencias marcan! Y luego ya no hacen falta. Creo que así es la ley de la vida; pero a quién engañar … a la suerte o a tus deseos de sembrar lazos a través de la gente.
Acierto o fallo
Llegar o no, trascender o establecerse como todo ser humano capaz de hallar la felicidad del prójimo (pero no la suya). Sacrificio legítimo o mutilación del corazón?. Dímelo, sacrificio legítimo o mutilación del corazón?
Y sus intenciones nunca fueron nocivas pero abundaba la presencia de las islas esporádicas con sus encuentros casuales de noche en ese mar de plata ...que tocaban más allá de la capa de ozono pero se limitaban sólo a ver el fuego que emitía la luna para desaparecer en el crepúsculo, el cual luego repartiría entre los habitantes ese dejo de ilusión irrisoria que jamás se concretó.
Apaciguas tu ego de una manera cósmica al saberte en igualdad de condiciones con el sol.
Un día a la vez. Un beso cada vez que cae el día... y ese mar de plata que marcha en sentido contrario a la corriente cronológica de todos los tiempos te hace saber que la real sabiduría se impregna en las almas.
Gigantes
¿qué son?
Impulsos del alma en su hábitat natural automatizado por ese toque fronterizo y negro causante de torturas mentales.
Actualizar, empacar, mover, retornar a un ciclo sucio de pieles rasgadas,
plagadas de ira y miedo inocuo del amor en primera instancia.
Tal cual
Me voy, me vengo.
Sin ruta detengo los cetros de tu mirar,
para así lograr derretir la amazónica sigla del arrepentimiento, en esta jungla de tus miedos.
Y quizá de esta manera,
al detener la brisa del viento,
logremos pasar sin asideros la magia del retornar a la soledad sin caer.
Sin caer, sin caer en el sincronismo fulano de tus besos
O, a su vez, suspirar el retorno al cielo del nunca jamás.
